...a través de Bertha Dudde - 04.08.1959
BD 7385 El santísimo nombre de Jesús …

En Jesús reside toda la Salvación del mundo; en Él todas las almas hallan Redención; en Él reposa toda bienaventuranza, toda felicidad en eternidad … Por lo tanto, en Su nombre, vosotros, los humanos encontráis liberación de vuestro adversario; quien Lo invoque llegará a ser libre, incluso si antes estaba atado de la manera más fuerte posible …

El nombre de Jesús es el poder que lo resuelve todo, para quien nada es imposible y que vence todo lo que se le opone. Y vosotros debéis invocar este nombre de Jesús cuando os sentís oprimidos por el espíritu maligno que intenta arrastraros al abismo. Sentiréis que seréis liberados, pues Jesús acude a todo aquel que Lo invoca, ya que tiene derecho a esta alma, mientras esta Lo anhele. Él adquirió este derecho con Su sangre, con Su muerte en la cruz, con Sus tormentos y sufrimientos que eran inconmensurables y por eso también expió una culpa inmensa, de modo que vuestras almas fueron liberadas de esta culpa y así encontráis la redención en Jesucristo, si tan solo os entregáis a Él y estáis dispuestos a aceptar la Redención por Él.

Entonces los grilletes que vuestro adversario os impuso cuando os arrastró al abismo se romperán. Entonces Él os liberará, y podéis escapar de su poder, porque vuestra deuda de pecado está saldada. Jesucristo Mismo pagó la deuda por vuestras almas. Jesucristo Mismo realizó la obra de Redención para todos los seres humanos del pasado, del presente y del futuro … Por lo tanto, de toda angustia espiritual hay una ayuda segura al invocar el nombre de Jesucristo en espíritu y en verdad … Entonces todo espíritu maligno que continuamente intenta oprimiros debe apartarse; debe rendirse ante el poder de Aquel a Quien pertenece el alma a través de la invocación y Quien ahora también la librará de su opresor. Porque este ya no tiene ningún derecho sobre el alma que invoca a Jesucristo …

Considerad que solo necesitáis entregaros a Aquel, Que os redimió del pecado y de la muerte … Quien tomó sobre Sí todos los dolores que un ser humano era capaz de soportar para pagar la deuda de pecado para vosotros, para quitaros los sufrimientos y dolores que eran la consecuencia de esa gran culpa del pecado y que habrían permanecido eternamente si el hombre Jesús, por amor, no hubiera realizado esa obra de Redención. El amor por la humanidad oprimida Lo impulsó a esta obra, y el amor aún escucha hoy en día cada llamado que llega a Él desde un corazón atormentado, que Le implora ayuda contra el enemigo. Él responderá, Él concederá ayuda y expulsará al enemigo, Él siempre traerá solo paz donde antes había inquietud y temor, Él redimirá verdaderamente al ser humano de su verdugo, que anhela la Redención.

Mientras el ser humano habita en la Tierra, el enemigo nunca cesa en sus esfuerzos por recuperarlo si lo cree perdido, o por mantenerlo cautivo si aún no hallado la salvación a través de Jesucristo. Constantemente persigue al ser humano, pero en vano, donde se le enfrenta con el nombre de Jesucristo, del que huye y deja a la víctima en libertad, porque ha reconocido a Jesucristo como su vencedor y no puedo resistirle a Él. Solo en Jesucristo necesitáis aferraros en cada necesidad del cuerpo y del alma … y todos los problemas desaparecerán, y la alegría y la paz volverán al corazón que, en espíritu y en verdad, clama a Aquel, Que redimió a los seres humanos del pecado y de la muerte …

Amén